Todos tenemos un Sur en algún lado


Todos los países tienen un Sur. Inclusos la parte Norte de cada país tiene su zona Sur.

También los planetas y las galaxias tienen un propio Sur.


En el Sur pasan cosas raras.

El Sur-Realismo es una de aquellas.

El Sur-Realismo es un fenómeno típicamente del Sur.


Todas las personas que han nacido en el Sur o de familia del Sur son del Sur, para siempre.


Los del Norte dicen que los del Sur son demasiado del Sur y que eso no tiene remedio alguno.


Los del Sur son del Sur y con eso le alcanza.



En el norte no se puede apreciar de manera completa el efecto rítmico del Sur-Realismo, porque el Sur-Realismo es, antes que nada, un pulso, una manera de hacer suceder las cosas de un amanera, diría… polirítmica.


En el Norte el ritmo es otro.

En el Norte el ritmo tiene que ver con la hora.

En el Sur el ritmo tiene que ver con el tiempo.


Se dice: “Nos vemos a las 3”.

En el Norte significa “Nos vemos a las 3”.

En el Sur significa: “A las 3 miro por la ventana, a ver qué tal va todo, luego voy a la cocina, me tomo un café, y luego, solo luego, llegadas aproximadamente las 6 de la tarde, pero a veces también las 6 y media, uno sale para llegar a las 3”.


En el Norte la mañana empieza a las 7. En el Sur a las 11.

La porción de espacio y tiempo comprendida entre las 5 y las 10:30 de la mañana en el Sur no tiene nombre, es más: es innombrable.


Los del Norte van a comer. Los del Sur se reúnen para comer.

Las madres del Norte tocan serenamente a la puerta de sus hijos para avisarles que la comida está lista. Las madres del Sur avisan que la comida está lista gritando desde la otra punta de la casa. Ahora bien, aquí hay que poner los puntos sobre las “i”, y también sobre las “o”: si el sujeto en cuestión se encuentra, por la razón que fuera, fuera del área hogareña (por ejemplo sujeto menor de edad jugando en el patio, o incluso más lejos, en la panadería por ejemplo) las frecuencias del grito pueden llegar a desafiar la barrera del sonido.

Y eso porque sí. Porque sino se fría, la comida.


Eso sí, en ambos casos, tanto el nudillo golpeando la puerta como el grito deshumanizado, cada uno lo lleva y lo toma como un hecho de una normalidad desconcertante.


“Y así pasan los días, y yo desesperado” cantaría uno del Norte.

“Volare oh oh, cantare, oh oh oh ohhh” cantaría uno del Sur.


El Sur está tan ocupado en vivir y expresar su propia “Sureidad” que a menudo ni se entera de los efectos Sur-Realistas que emana y que… (esta frase no se a dónde va).


De todas formas esos efectos pueden ser devastadores para la psique del Norte. De hecho lo son, no se hagan los diplomáticos impermeables beige.

En cambio para la psique del Sur (aún inexplorada con el justo rigor que merecería) aquello es normal, la normalidad misma, desnuda y cruda. Sin efecto. Solo causa al estado bruto.


A nadie del Sur se le ocurriría preguntar “¿De dónde eres?”, porque de alguna manera todo el mundo es del Sur en el Sur.

En cambio cualquier persona del Norte, si escucha en tu habla y en tu manera de pisar la vereda un ritmo ajeno a su música, te pregunta “¿De dónde eres?”.


Cuando alguien del Norte mira un mapa lo mira de arriba hacia abajo, aunque esté colgado ahí arriba.

Cuando alguien del Sur mira un mapa lo mira de abajo hacia arriba, siempre.


Buenos Aires, por ejemplo, está ubicada en el centro-este de la Argentina; sin embargo es una ciudad típicamente del Sur.

Torino es una ciudad típicamente del Norte pero está ubicada en un país típicamente del Sur. El Norte de Groenlandia es tan adverso que todos viven en el Sur; y más precisamente en el Sur de Nuuk, su capital.

En el Sur de Toronto (Canadá) hay una Radio que se llama “Country Gospel Radio” y en Macondo… en Macondo todo es Sur, aunque se encuentre en en el Norte de Colombia, porque que se encuentra ahí, claro que sí, a pesar de todo lo que digan los incrédulos (típico palabrerío del Norte).


El aspecto más Sur-Realista de todo esto es que en algún Norte del algún país siempre hay alguien del Sur derramando o recordando alguna situación Sur-Realista.

Suele ser que esos cuentos de tradición prevalentemente oral (con gesticulación incorporada, abundante) se compartan casi siempre frente a un zumo de naranja, un café o un (algo, fresco). Eso porque para que haya Sur-Realismo autentico se necesita de tiempo.

Un tiempo especifico a una hora cualquiera, pero siempre, siempre, siempre con la necesidad de compartir un poco de ese tiempo Sur-Realista con alguien.


Poco importa si ese alguien sea del Norte o del Sur porque tanto el otro, o sea también uno mismo para el otro, siempre será tratado como uno del Sur por el otro que es del Sur.


Y esto me hace pensar que la Tierra misma, sin la menor sombra de duda, está al Sur de algún que otro planeta.



Forza Tuttx

Mirko


 

Foto: © Santa Web


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