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“Hola ¿cómo estás?” ya no es una pregunta cualquiera


Quizás se había empequeñecido demasiado su significado, pero de repente se volvió todo un suceso, una pregunta especial por su imprevisible respuesta post-pandémica.

“Hola ¿cómo estás?” casi nunca significó “Hola ¿cómo estás?”, por lo menos nunca lo percibí así desde cuando vivo en una megalópolis como Buenos Aires. Siempre la percibí más bien como una afirmación de paso, dicha de “taquito”, en 2 por 4, como si fuese una sola palabra “holacómoestás”, sin signo de interrogación, y luego adelante a otra cosa y rápidito.


El tema es que en Buenos Aires todo es gigante: la ciudad, las veredas, los problemas, los eventos, las contradicciones, los movimientos, las distancias, tanto que un simple “Hola ¿cómo estás?” se vuelve desmesuradamente insignificante, como si uno dijera “semáforo verde”, “sereno variable” o cualquier otra cosa que no implique una respuesta.

Pero esto era así antes de todo este lío…


Recuerdo que cuándo vivía en Granada no era así, su carácter de pequeña provincia hacia que un “Hola ¿cómo estás?” significara un verdadero “Hola ¿cómo estás?” e implicara un mínimo de conversación, o si la ocasión no permitía una pausa, por lo meno una respuesta: “Bien”, “Uh… no sabes”, “Mal”, ¿Sabes lo de la Loli? Y muchos etcéteras.

En Paris no recuerdo haber escuchado jamás un “Hola ¿cómo estas?” en la calle (en Provence sí, sobre todo en las calles chicas de La Begúde). En Copenaghen tampoco, porque es mucha más la gente que se mueve en bicicleta que en otra cosa. En Torino… mejor paso adelante, pero no sin mencionar el sur.

En este sentido el sur de Italia funciona como el sur de España (quizás peor); un “Hola ¿cómo estás?” puede significar: vamos al bar, “tomamos un café” “no ya tomé uno” “no importa, te tomas otro”, me cuentas de tu familia, del trabajo, del partido, de los vecinos, de la municipalidad, del alcalde, de Fulano, de algún matrimonio y posiblemente de algún fallecimiento ocurrido en la semana.


Tal vez venga de ahí la imposibilidad de ser puntuales en el sur de Italia, siempre hay alguien que te pregunta “Hola ¿cómo estás?”, entonces si no tienes cuidado te pasas todo el día contestando a todas las personas que te cruzas por las calles; y eso significa muchos cafés ristretto, (muchos), cosa que a las 14 horas de la tarde tienes el corazón que llega a los 180 latidos por minutos.

Pero esto era así antes de todo este lío…


Esta pandemia transformó completamente el riesgo de ese sonido-pregunta, y sobre todo del sonido-significado de las múltiples respuestas, pero al mismo tiempo le dio otro espesor.


Hoy en día uno piensa más antes de decir “Hola ¿cómo estás?” y sobre todo antes de formular una respuesta. Contestar “Bien, gracias”, hoy no es poco, es mucho, muchísimo. Pero tampoco es fácil contestar “Mal” o simplemente la verdad.

¿Volveremos al “Hola ¿cómo estás?” de antes?.


¿No te pasó de hablar con alguien por primera vez, por trabajo o por la razón que sea, y de experimentar cierto temor antes de decir “Hola ¿cómo estás?”?

¿No te pasó de darte cuenta por una fracción de segundo que del otro lado hay un otro que podría contestar con toda sinceridad a tu pregunta?

¿Fuerte, no?

Sartre decía que el “otro” también es uno… para el otro.

Anda a saber al otro qué le estuvo sucediendo en este año y medio o en estos últimos meses, o quizás ayer mismo, a él-ella, su familia, su alrededor; primera dosis de vacuna, segunda, tercera, cuarta ola, lockdown, greenpass, anti vax, pro vax y miles de etcéteras más.


“Holacómoestás” ya no es una frase vacía, rápida, pequeña y despojada de valor; ya no se puede decir solo de taquito en 2 por 4. Ya podría ser el titulo de un drama post-moderno, o la oportunidad de volver a mirar en los ojos, de verdad, y escuchar el sonido de la respuesta de la persona que nos contesta a tamaña pregunta.

Algo tan básico, tan simple… y tan difícil como todo lo simple.


Y tu… ¿cómo estás?



Forza Tuttx

Mirko


Un muro del Albaicín de Granada - Ph: Mirko 2019

Muchas cosas están cambiando, pero no hay que tenerle miedo al futuro porque le futuro ya es el presente y el presente solo podemos aceptarlo, no nos es dado comprenderlo.

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