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Cuba: un sonido de mecha corta

Ciao Ragazzx,


La palabra “Cuba” es un problema.

No importa lo que pensemos (bueno, sí importa), lo que quiero decir es que es casi seguro

que no vamos a estar de acuerdo, simplemente porque estamos hechos de material "enfadable", y la palabra “Cuba” tiene un sonido corto, de mecha corta. ¿Me explico?


"Cuba" más que el nombre de un país es una de las mejores recetas para estropear una sobremesa familiar, y cuando acabas de comer algo rico es verdaderamente una pena; también puede ser una receta excelente para pelear con una amiga, o directamente perder amistades, terminar mal con un tio, con la abuela que cree aún en el imperio austrohúngaro, etc etc... Y aunque si la abuela fuera así, realmente, ¿vale la pena, la pelea? Pasa en las mejores familias… es un sonido: “Cuba”.


Recuerdo que en los años de la secundaría me llamó mucho la atención el hecho de que el primer libro del comix “Asterix y Obelix” había salido el mismo año del intento de invasión de playa Girón. Le pregunté a un profesor qué opinaba pero confesó de no haber asociado nunca los dos eventos.

Bueno… evidentemente la historia no solo se estudia sino que también se hace.


Yo nunca fui en Cuba. En 2017 me invitaron del Festival Internacional de La Habana para dar unos seminarios sobre música de teatro, pero no pude viajar. Quizás un día reanudaré el contacto y veremos si será posible ir. Quisiera escuchar ese latido musical.

Esto sí: Cuba es uno de los pulmones musicales del Planeta Tierra. En esto tenemos que estar de acuerdo… bueno, salvo con los sordos.


Están pasando cosas raras, en todos lados, a todas horas. En Cuba también, en Haiti y Sri Lanka también, y en Burkina Faso, Libia, Ruanda, Marte y Plutón. Pero uno escucha el sonido “Cuba” y de repente tiene opinión sobre como deberían ser las cosas ahí. Es increíble. A esta altura debe ser un reflejo neurologico.


De todo lo que estoy leyendo, viendo y escuchando sobre Cuba, en estos días de tanta confusión mediatica, encuentro que algunas noticias son verdaderos disparates que podrían competir con las salidas más delirantes de Cocteau, en sus peores momentos.

Que distinta que es la realidad de como la percibimos o la queremos percibir a toda costa.


Que increíble que es darse cuenta de que los “demás” no siempre necesitan lo que nosotros pensamos que ellos necesitan para estar “mejor”. ”Mejor” ¿para quién? ¿para nosotros o para ellos?. Pero esto no pasa solo con Cuba, pasa también con algún familiar o amigo cercano. Es como si nos saliera la Madre Teresa de Calcuta, o el Donald Trump, según las tendencias de cada uno, para arreglar los asuntos de "los demás" (sí, porque los nuestros están más que resueltos).

Esto se acentúa de una manera desproporcionada cuando se habla de Cuba (un poco como con “Romeo y Julieta”: muy pocos la leyeron, pero TODOS saben como termina, sin saber que no termina como todos creen que termina).


Ahora bien: los “demás”, ¿no tendrán suficientes problemas como para que nosotros le regalemos uno más, o sea nuestro plan estratégico teorico?

Solo hacia pocos años atrás para ser abogados, médicos, virologos, periodistas, estrategas (etc.) había que estudiar y formarse. Hoy es suficiente con tener una cuenta en Facebook (¡o un newsletter!) para opinar sobre esos temas. Ay el muro… el muro… ¡Que alto que es!

Parece ser que todos el resto del planeta Tierra, los que estamos a fuera de esa isla, tenemos una idea de cómo deberían ser las cosas ahí, para que estén “bien”, finalmente “bien”, por fin "bien".

¡Qué se yo! No se.


¿Ustedes conocen algún país en este sistema solar que no tenga suficientes problemas y contradicciones internas como para tener tiempo libre para ocuparse, fantasear y opinar sobre cómo deberían ser las cosas en Cuba? (es una pregunta).


Y sin embargo, ellos son siempre los primeros a ofrecer ayuda. Siempre los primeros en ofrecer recursos humanitarios, sanitarios. Ofrecer, ofrecer… los que supuestamente “menos” tienen, son los que primeros ofrecen. Que loco, no?

A mi no me sale tan fácil eso. Cuando no estoy “bien”, no me sale fácil dar, ofrecer, sea lo que sea. Me suele pasar que tiendo a retener, quedarme con algo (casi todo), me resulta difícil dar, brindar, proyectarme hacia el afuera, "los demás".

Ellos no. Quizás porqué.


Esta nota sobre Cuba no habla de "Cuba", habla de los que nos pasa a los humanos cuando estamos bien junto a otros humanos. Eso no es ni izquierda ni derecha, eso es arriba. El Maestro Augusto Fernandes lo decía siempre: "si no lo conozco no lo reconozco".


Forza Tuttx

Mirko

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