Antecedentes penales y el orégano de Sicilia

Más allá de los “folclorismos” de turno y creencias varias, es muy cierto que lxs italianos tenemos un gran pero muy gran apego a todo el tema culinario.


Quieras o no, somos exportadores de una gran cantidad y calidad de platos e ingredientes, es más… hay quien dice que hay dos tipos de cocina: la italiana y todas las demás.

No se, eso me parece exagerado, pero realmente es una cocina muy rica, variada y al mismo tiempo sencilla, que hace hincapié en la gran calidad de los ingredientes; pocos pero excelentes y sabrosos.


Será el aire, el Mediterraneo, el sol, las alturas, el agua y que se yo que más… pero resulta que en esa bota exportadora de sabores, productos como el tomate, los quesos, el café, el orégano, la albahaca y muchos más, sean prácticamente únicos.

En particular modo el orégano de Sicilia.


Y aquí voy al punto de la cuestión que me convoca en este diciembre que de navidad no tiene ni un copo de nieve en Buenos Aires: el orégano siciliano es una cosa increíble, es tan aromatico que lo hueles incluso si el frasco está cerrado. Cuando abres el mueble de la cocina su olor te invade las narices e inmediatamente aparecen las imágenes-recuerdos.


Los franceses guardan ramitas de lavanda (no conozco ningún francés que no tenga una remita de lavanda en algún lado de la casa). Bueno, lxs italianos guardamos el orégano; es una cosa "pazzesca", si no tenemos orégano en casa es como si no tuviésemos energia eléctrica. Después capaz que ni siquiera lo usamos, pero tiene que estar, porque si no está entonces uno no está bien.

Es evidente que la neurociencia aún tiene que descubrir un montón de cosas.


Sigamos: el hecho es que desde 2017 estoy tramitando la ciudadanía argentina, ya que me permiten tener la doble habiéndome casado con una argentina. El tramite está siendo muy pero muy fatigoso y el traspaso de lo presencial a lo online ha sido perturbador. Juro que más de una vez quise llamar a “Bombita” para que me ayudara… pero ahora con el online ni él podría hacer nada. Para que el juzgado te conteste un mail hay que… no se, ya no se qué hay que hacer. Condenados a la espera.


Ahora bien: después de muchos pero muchos mails consigo un turno post-pandemíco-formato-presencial: me presento y encuentro archivos aparcados, tramites en llena siesta dionisiaca, sistemas caídos e hipnotizados, computadoras en estado catártico.

Me dicen “te falta un solo documento: es el certificado de antecedentes penales italiano que ya caducó y lo tienes que traer de vuelta, traducido y legalizado… pero no personalmente, tenés que enviármelo por mail”.

Casi me desmayo al escuchar la palabra "mail" pero acepto el desafío; luego pienso "Claro, caducó porque NO ME CONTESTAN A LOS MAILS y el tiempo pasa"; lo pienso pero no lo digo.


Le pido a mi madre (en Italia) que vaya al juzgado y me retire el certificado, y luego me lo envíe con cierta urgencia por correo.

Hermosa, mi madre, la "mamma", siempre disponible y acompañando mis locuras.

Así que pone el certificado de antecedentes penales en un sobre, y me lo envía a Baires. El sobre llega a la Argentina pero no llega a mi casa. Que raro. Que raro. Que raro. Un día toca el timbre el cartero y me deja un aviso de la aduana y me dice con tono tanguero: "Entra en la web y fíjate que tenes que declarar lo que compraste en el exterior".

"¿Compré en el exterior?… No compré nada en el exterior…. estoy esperando un certificado de Italia…" Luego pienso: “No puede ser… no puede ser… no me lo puedo creer, pero sí, puede ser”.

Entro en la web (por una fracción de segundo pienso a la web de SADAIC, tiemblo, pero no, esta es actualizada). Ubico mi paquete, NO ES un sobre para cartas, es un sobre-paquete y tengo que declarar lo que hay dentro.


Uazzap inmediato:

- Mamma… ¿QUÉ PUSISTE junto al certificado de antecedentes penales?

- Y qué quieres que sea… no… nada… una bolsita... una cosa de nada…

- ¿Una bolsita DE QUÉ?

- Un poco de orégano de Sicilia, es buenissimo...

- ¿PUSISTE OREGANO JUNTOS A LOS ANTECEDENTES PENALES?, Mamma esos son documentos importantes, la aduana me bloqueó el paquete, tengo que ir a declarar lo que hay a dentro, ellos no saben que se trata de ¡¡¡orégano!!!!

- Oh… lo siento… yo pensaba… igual está cerrado al vacío


Respiro profundamente. Huelo el orégano. La neurociencia. Saco turno. Pasan los días.

Me presento a la Aduana de Buenos Aires. Entro.


Quiero mirarlos con cara de "Bombita" pero no, no me sale, y además no está bueno, no conviene, la Aduana podría ser un lugar más peligroso que Corleone mismo.

Hay un hombre con una enorme cadena de oro al cuello y un anillo en el meñique que pesará 5 kilos… es mentira, mi imaginación lo agrandó todo: al cuello tiene el elástico del tapa boca y al dedo un anillo normal, una alianza, está casado, quizás si tienen hijos, quizás si algunos de ellos vive en el extranjero, quizás si le envían paquetes, quizás si…



"¿Mescia Mirko?"

"Buenos días..."


Levanta el paquete y dice:


"Llegó esto ¿lo abrimos?"

"Claro que sí... de hecho no entiendo porque me convoc..."


Me interrumpe y extrae desde el "sobre-paquete" una bolsa, no una "bolsita", transparente, llena de una sustancia seca verde opaca al vacío.


- ¿Qué es esto?

- Y... digamos que... yo esperaba un certificado de antecedente penales pero veo que mi madre me envió algo más... me parece que es orégano

- ¿Cómo?

- Orégano

- ¿ORÉGANO?

- Sí, yo creo que sí

- ¿Usted sabe que no se pueden enviar estas cosas? El escáner...

- Sí sí, yo sí, pero mi madre...



Me parece que no me escuchó, debo haberlo dicho demasiado soave


- ¿Lo puedo abrir?

- Por supuesto, ábranlo por favor.


El hombre se dobla sobre sí mismo y abre el sobre transparente con un cutter, con un movimiento digno de un gran cirujano; huele el contenido, luego con otro movimiento extremadamente lento vuelve a levantar el tronco, por último la cabeza.

Me mira, tiene ojos azules:


- Es orégano... muy rico

- Y sí... es de Sicilia

- ¿DE SICILIA?

- Sí

- ¡MI FAMILIA ES DE SICILIA!

- Ah, mirá

- De Trapani

- Lindo

- Y la otra parte de mi familia es de Cosenza

- Bueno, Calabria ya es otra cosa

- ¿Ah sí? ¿Y cuál es mejor?

- No, no, no es mejor o peor, solo que los calabreses son más... más... con todo respeto... (golpeo el puño en la mesa) son más duros

- Jajajajajajajaj son más duros de cabeza no?

- Eso... es que hay mucha roca en Calabria

- Jajajajajjaaajaja


Me da el sobre con el orégano, el paquete y el certificado de antecedentes penales que a todo esto ni siquiera lo mencionó.

Tiemblo. El certificado está bien, no se arrugó; solo huele a orégano.


- ¿Me puedo llevar todo?

- Sí, pero dígale a su madre que la próxima vez...

- Sí, sí... por supuesto

- ¿Es mayor no?

- No, es italiana

- Jajajajajajaa... bueno anda, anda y felices fiestas

- A Ustedes también y muchas gracias


 

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Forza Tuttx Mirko

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